Albert Einstein. La libertad para crear

Retrato de Albert Einstein. Óleo sobre tela 120 x 100 cm. 2009

Realicé este Retrato de Albert Einstein en el marco de la semana cultural de la Universidad para la cual trabajo. Cuando se eligió este personaje, no quedó exento de observaciones en el aspecto humano. Más allá de sus aportes científicos evidentes y su trascendencia en el desarrollo del siglo XX, Einstein ha sido cuestionado por la sociedad por ser un personaje excéntrico, algo rebelde y de una vida amorosa o sentimental ciertamente cuestionable.

El divorcio de su primera mujer lo condena ante el mundo cristiano (Otros muy cómodamente obvian este impasse). Pero el punto de mi interés no está ahí. Si no en más bien en esa capacidad que tienen algunos de juzgar apresuradamente sin conocer la intimidad de las circunstancias que lo llevan a separarse de su primera mujer.

Es difícil, por no decir ingenuo imaginarse a Einstein sumido en sus pensamientos rodeado de niños y una mujer en actitudes domésticas que poco tienen que ver con lo que el científico buscaba o necesitaba.

Se sabe que Einstein ya definido en su quehacer, decide tener un trabajo de baja remuneración, pero con mucho tiempo disponible que le permitía pensar y reflexionar sobre las cuestiones científicas que lo llevaron tempranamente al premio Nobel. No me imagino a un Einstein comprando en supermercados, estresado con las rutinas de todos los días tan propias de nuestra sociedad y de todas aquellas que no han perdonado la genialidad de algunos.

Einstein se alejaba de las multitudes, a pesar de ser un personaje con vida social y requerido en cierto mundo farandulesco, se aislaba constantemente para retrotraerse en sus pensamientos. Gustaba de la soledad, del silencio donde podía escuchar con claridad la voz interna y también la de la naturaleza. En ese entendido lo podemos comparar con artistas como Da Vinci o Beethoven que se colocan en cierto modo al margen del acoso de lo consuetudinario y del tráfago de la vida cotidiana.

Para científicos y artistas, la agresión del mundo cotidiano limita sus espacios de tranquilidad y creación. Las sociedades de consumo y el capitalismo se oponen al avance del desarrollo humano y exige que seres sensibles o de inteligencia superior en cierto modo se sacrifiquen socialmente y tomen el camino menos transitado, generalmente el más enjuiciado y ciertamente el más cuestionado, aunque al final sus obras prevalezcan por sobre el incesante y brutal rumor de las masas.

 

|

Comentarios

Muy cierto, aléjate de los rebaños (Así habló Zarathustra) para hacer bailar las cosas a tu alrededor (ley de la atracción).

Responder

Escribe un comentario

¿Quieres usar tu foto? - Inicia tu sesión o Regístrate gratis »
Comentarios de este artículo en RSS

Comentarios recientes

Cerrar