La siniestra leyenda del Viejo del Saco.

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Página de diario de la época donde figuran los protagonistas del hecho de sangre.

Recientemente, un artículo que me fue enviado generosamente por una amiga vía correo volvió a sacudir mi curiosidad y mis viejos miedos de niñez; el viejo del saco vivió realmente. Aquel artículo afirma su existencia, incluso su nombre, y hacía referencia a la investigación realizada por un escritor español en su libro titulado Enigmas y leyendas de Almería.

Investigando un poco más sobre el tema, corroboré la sangrienta historia que al parecer daría origen a la negra leyenda que ya conocemos, que se ha extendido por el mundo y que los padres astutamente utilizan como un modo de control y temor. El hombre de la bolsa, el roba niños, que lleva un saco o costal para atrapar a niños porfiados, desobedientes y uno que otro hiperkinético conduciéndoles a un castigo innombrable.

La siguiente narración es fruto de la recopilación de diversos antecedentes y que me ha permitido configurar con cierto detalle este sangriento suceso:

El funesto hecho tiene lugar en Gádor, un poblado de Almería, España; a principios del siglo XX. Algunos precisan en junio de 1910, otras fuentes lo sitúan en 1900.

El infanticidio estaba íntimamente relacionado con las prácticas del chamanismo y la curandería. La arraigada creencia que la utilización o consumo de “sangre joven” u órganos de niños para recuperar la salud y la energía, abre una brecha hacia el vampirismo e incluso a la aparentemente sofisticada práctica de tráfico de órganos.

Francisco Ortega, campesino de unos 55 años, conocido en el lugar como “el Moruno” padecía de tuberculosis. En su ignorancia acude a una curandera de nombre Agustina, quien después de recetarle un sinnúmero de pócimas y brebajes le aconseja beber sangre animal.

Para el cometido acuden a Francisco Leona de 75 años, un viejo caudillo del pueblo, que había ejercido diversos oficios entre ellos los de barbero y curandero. Temido por un cierto oscuro pasado, Leona gozaba de un aura de impunidad entre los vecinos de Gádor.

Él le aconseja al Moruno; “Es necesario que te bebas la sangre de un niño robusto y sano; pero la sangre tiene que estar caliente, según vaya brotando… y luego tendrás que ponerte sus mantecas en el pecho como una cataplasma…”

Así, previo pago de un puñado de pesetas, se concretaría el monstruoso acuerdo. Pero Paco Leona no haría el trabajo solo y le encarga al hijo de la curandera, Julio Hernández alias “el Tonto”, que buscara y secuestrara a un niño en los alrededores prometiéndole 50 pesetas de las ya pagadas por el Moruno.

El Tonto tenía una afición, recorría los campos con una honda cazando pájaros y descabezándolos de un mordisco.

En pocas horas, en la mañana del 28 de junio, el Tonto cumplió su cometido. Dentro de un saco y aturdido llevaba a Bernardo, un niño de escasos 7 años que había encontrado jugando en el campo.

Lo condujo hasta su casa en el cortijo de San Patricio. Agustina la curandera, le ordena a su hijo menor José que vaya por el Moruno, mientras ella va en busca de Paco Leona.

El pequeño Bernardo que ya había recuperado la conciencia, yacía en un rincón amordazado y aterrado cubierto con el saco. La patética escena la completan los victimarios y el beneficiario del sangriento conjuro.

Llegado el momento Leona coge al niño de un brazo y le ordena al Tonto que lo sostenga mientras él con absoluta frialdad saca su cuchillo y le da un certero puntazo bajo la axila, de donde emanará un abundante chorro de sangre que la mujer recogerá en vasos y mezclará con un par de cucharadas azúcar para dárselos al enfermo. Quién debía repetir mientras bebía “Mi vida antes que Dios…”

Bernardo yacía desmayado y un improvisado vendaje cubría su herida. El Moruno había bebido cuatro vasos de sangre antes que esta se enfriara.

Los homicidas habían esperado la noche para deshacerse del cuerpo sin antes extraerle las mantecas; las que corresponden al peritoneo, aquella capa de tejido blando que cubre los órganos abdominales.

Leona y el Tonto llevan al infante moribundo a un lejano lugar conocido como las Pocicas, distante unos 5 kilómetros del pueblo para terminar su sangrienta misión. Por el camino habían cogido un par de piedras con las cuales habiendo llegado al desolado lugar le machacan la cabecita procurándole una dolorosa muerte.

Rápidamente, Paco Leona le abrirá el vientre desde el pecho hasta el pubis para sacarle el intestino y el tejido que lo cubre, las que colocarán en un pañuelo que les había facilitado la vieja curandera.

Antes de regresar colocan el cuerpo en el saco que ahora servía de mortaja y lo meten en una grieta que cubrirán con ramas de matorrales y piedras.

El Moruno aun en el Cortijo de San Patricio espera con impaciencia las mantecas para aplicarse las cataplasmas que según la meica sanarán sus males para siempre. Ortega finalmente completa su tratamiento cuando parte de las vísceras del niño se las coloca en el pecho.

Mientras tanto los padres de Bernardo González, llevaban varias horas buscándole entre las casas vecinas de manera infructuosa. Ya de madrugada su madre desesperada decide acudir al cuartel de la Guardia Civil. En esos años un niño perdido no era una prioridad, más aun de humilde condición por lo que los agentes solo tomaron nota de la posible desgracia.

Pero una situación que no contemplaron dejó rápidamente al descubierto el hecho de sangre. Paco Leona no cumplió su promesa de pagarle al tonto las 50 pesetas por el encargo. Y éste resentido y en venganza se acercará al anochecer del día 29 a denunciar el hallazgo del cuerpo de un niño en Las Pocicas.

Los policías que tenían fresca la desesperación de la madre de Bernardo, ataron los cabos y pusieron en marcha la búsqueda del cuerpo, mientras tanto el interrogatorio al Tonto, dará las primeras luces sobre la participación de Paco Leona en el funesto crimen.

La Guardia Civil detuvo a Francisco Leona como principal sospechoso y junto al Tonto fueron conducidos a la cárcel de Almería y sometidos a interrogatorios tras los cuales, Leona confesó ser culpable y Julio Hernández “El Tonto” aceptó ser el cómplice del asesinato del niño Bernardo Gonzalez Parra.

El parte de autopsia se publicó en los diarios de toda España reveló los detalles escabrosos del crimen, a su vez los titulares de periódicos nombraban al hecho como “El crimen del Hombre del saco” o “el caso del Sacamantecas”.

La justicia se hizo sin tardanza y Paco Leona fue condenado muerte en el garrote vil, lo mismo que Agustina Rodríguez, la curandera y el Moruno Ortega. Julio Hernández, el Tonto fue indultado gracias a los informes psiquiátricos que lo liberaron de culpa.

Leona muere en forma misteriosa en el penal de Almería, se dice que envenenado antes de cumplir su condena. Otros afirman que desapareció misteriosamente sin dejar rastro. El Moruno Ortega muere en el garrote después de 5 años de haberse dictado la sentencia, curiosamente sus afecciones pulmonares habían cesado. El paradero de los otros condenados se pierde en el olvido.

El hecho de sangre sigue siendo recordado en España y particularmente en Almería, tanto así que su leyenda trascendió las fronteras de la península ibérica. Pero es probable que existan otros crímenes similares en otras latitudes. Lo terrible, es que a cien años del infanticidio, siguen ocurriendo delitos graves en contra de niños como secuestros, abusos, abandono y explotación.

El Viejo del saco encarna el miedo ancestral, ese miedo químicamente puro que parece ser parte de la condición humana. Un miedo al horror de lo desconocido, a la dimensión más pavorosa del hombre; el encontrarse cara a cara con su propia perversión.

La leyenda dice que cuando se cumple la triste fecha que marcara en el calendario la muerte del inocente, la sombra de Paco Leona vuelve a rondar saco a la espalda y cuchillo al cinto por las estrechas calles de Gábor en los viejos campos de Almería.

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 Francisco Leona, el hombre del saco.

Fuentes consultadas:

http://www2.elperiodico.es/BLOGS/blogs/gps/archive/2009/04/03/quien-es-el-hombre-del-saco.asp

http://cmcorpkillers.blogspot.com/2008/03/francisco-leona-el-hombre-del-saco.html?zx=2c337f04a92ef3e3

http://perso.wanadoo.es/entresombras/sacamantecas.htm

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Comentarios

Leer el mundo blog, bastante bueno
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